Ay, la Madre Porteña

Por Javier Tolentino, para El Séptimo Vicio (Radio Nacional de España)

Marilú Marini

Nos ha mostrado Diego Sabanés, joven realizador argentino, su opera prima, Mentiras Piadosas, basada en un lindísimo texto de Julio Cortázar, La Salud de los Enfermos, de Todos los fuegos, el fuego (1966). Diego estará próximamente en El séptimo vicio; es un chico porteño que ama el cine y que tiene premios internacionales y europeos por sus cortos, trabajos como el que lleva por título ¡Ratas! Diego Sabanés ha formado parte de equipos importantes de cine como el que Agustín Días Yanes formó para “Sin noticias de Dios”, o el de Fernando Trueba, en “El embrujo de Shangai”.

Mentiras piadosas es una buena idea, quiza para mi gusto excesivamente clásica, demasiado sepia y demasiada comedia melodramática argentina, en la línea de Campanella y en el punto de Mignogna; incluso yo diría que anterior a estos dos, tiene el color y la querencia del cine de Sergio Renán (La Tregua, 1974, qué hermosa película aquella). Una comedia que le separa de los autores citados por su aspereza y su negrura y por su humor negro, su maldita gracia canalla porteña. El planteamiento recuerda a un buen puñado de películas: al Saura de Mama cumple 100 años o al Wolfgan Becket de Good bye Lenin por citar algunas que están en lo mismo. En la figura de una madre a la que deben ocultar un hecho y a partir de ahí ya da lo mismo la mentira o la verdad, lo que interesa es la supervivencia o de cómo sobrevive esa familia a la mentira, al secreto, a la complicidad para que todo siga igual: los sueños y la fantasía que ha construido esa familia. Hay cierto espíritu Cortázar en la historia, hay formas de leerla muy diferente y, sobre todo, hay un pedazo de actriz espectacular: Marilú Marini, la Bette Davis del cono sur, la estrella de la vanguardia argentina de la década de los sesenta y que ha trabajado con gentes tan importantes como Claire Denis, Diego Lerman y Ángel Pavlovsky. Marilú Marini hace una madre para la historia contemporánea del cine: en el lenguaje, en la construcción del personaje, una madre pendientes de todos pero sin parecerlo, una madre araña que parece que no araña. Esta película es ella, es una exhibición para las jovenes actrices de hoy, un verdadero estudio de composición y estudio del gesto.

Tiene esta película el amargor, la tristeza y la rotura de películas españolas de los años cincuenta y la acidez de una burguesía argentina que, desde otros parámetros, ha apuntado muy bien autores como Lucrecia Martel.

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