Backstage: Mentiras Piadosas

La película con la que debuta en la dirección Diego Sabanés, y que se estrena mañana, es una versión libre del cuento “La salud de los enfermos”, de Julio Cortázar. Actúan Walter Quiróz y Marilú Marini.

Walter Quiróz y Claudio Tolcachir

Walter Quiróz y Claudio Tolcachir

Por Miguel Frías (Clarín)

Aunque tiene sus dosis de intriga y angustia, Mentiras piadosas es una película con bastante humor. Muestra el costado estrafalario, los tics, las manías de una familia de clase media. El modo alocado, agridulce, en que lo fantástico irrumpe en lo cotidiano”, explica Diego Sabanés sobre su opera prima -versión libre del cuento La salud de los enfermos, de Julio Cortázar-, que mañana se estrena en la Argentina.

La trama se dispara con un viaje misterioso: Pablo (Walter Quiroz) es un violinista que se va a París por tres meses, pero que luego desaparece. Para no angustiar a la madre (Marilú Marini), los hermanos de él (interpretados por Claudio Tolcachir y Paula Ransenberg) empiezan a inventar señales de vida: mandan cartas y dibujos apócrifos, envían regalos que Pablo jamás compró, inventan llamadas. Para que su hijo vuelva lo antes posible, la madre le pide a la novia de él (Verónica Pelaccini) que vaya organizando el casamiento. Así nace una realidad paralela, ficcional, fantástica, sostenida por la familia a fuerza de deseo, invención, complicidad, delirio.

“La acción transcurre dentro de una sola casa, a la que podríamos llamar “Frankenstein”, porque en realidad usamos cinco casas en dos ciudades: San Luis y Buenos Aires. Hay diálogos con planos hechos en una provincia y contraplanos en la otra: la magia del cine”, bromea Sabanés. Mentiras piadosas, filmada en 2007 con un presupuesto austero, transcurre a finales de los ’50. “Diría que hicimos una especie de cine vintage; de cine que juega, deliberadamente, con recursos típicos de aquella época. Las actuaciones, los movimientos de cámara, la música incidental no tienen nada que ver con el registro del cine joven, independiente, que se hace hoy en la Argentina”.

Hugo Alvarez, Claudia Cantero, Lydia Lamaison, Víctor Laplace y Rubén Szuchmacher forman parte del elenco. “Es cierto que trabajé con actores de formaciones variadas, muchos provenientes del teatro. Pero resultó más fácil de lo pensado: todos son muy profesionales. En Timbre 4, el teatro de Tolcachir, ensayamos mucho. Nos centramos en la historia previa al viaje de Pablo, en lo que no se ve en la película: la relación entre familiares. Fueron improvisaciones muy divertidas y dieron material excelente. Quería que todo fuera más carnal, menos contenido que en la película. Trabajamos, por ejemplo, el vínculo entre Pablo y su novia, aunque ellos nunca se iban a cruzar en pantalla”.

A Juan Mario Roust, director de arte, y a Marta Albertinazzi, encargada de vestuario, Sabanés les dio la misma indicación: “No quería hacer un museo de los ’50. Busqué evitar detalles de época que distrajeran la atención del espectador. La idea fue no remarcar elementos que se diferenciaran mucho de los actuales. Mentiras… es sobre todo una película de personajes. Más que poner el énfasis en la ambientación, me interesaba que los vínculos entre ellos fueran verosímiles”.

Más allá de que se base en La salud de los enfermos, la historia está plagada de guiños a otros cuentos de Cortázar. “En general, la película rescata cierto tono cortazariano que podríamos llamar fantástico-rioplatense -dice el realizador-. Igual, aclaremos que no es necesario conocer su obra para disfrutar de esta película”.

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