Archivos para febrero, 2009

Cortázar en la Biblioteca Güiraldes

Posted in Proyecciones on 20 febrero, 2009 by Mentiras Piadosas
Paula Ransenberg, Hugo Alvarez, Claudio Tolcachir

Paula Ransenberg, Hugo Alvarez, Claudio Tolcachir

El viernes 13 de Febrero se realizó otro homenaje a Julio Cortázar, esta vez en la Biblioteca Ricardo Güiraldes, de Buenos Aires. Con la coordinación general de Ricardo Parodi y la colaboración de Habitación 15-20, la película se presentó en carácter de pre-estreno.

La proyección al aire libre, en el jardín de la biblioteca, fue precedida por un seminario a cargo de Parodi, bajo el título “Imágenes de Julio Cortázar”, enfocado en el análisis del universo visual del autor en su paso al cine.

Hugo Alvarez, Maxi Dubois, Verónica Pelaccini, Claudio Tolcachir

Hugo Alvarez, Maxi Dubois, Verónica Pelaccini, Claudio Tolcachir

Luego de la proyección se realizó una charla con el público, de la que participaron los actores Hugo Álvarez (Tío Ernesto), Verónica Pelaccini (Patricia) y Claudio Tolcachir (Jorge) y el productor Maximiliano Dubois. La sorpresa de la noche fue la aparición de Marilú Marini (Mamá), recién llegada de París.

El viernes 6 de Marzo se realizará un segundo pase en el mismo lugar, con el apoyo del Gobierno de la Ciudad.

Homenaje a Cortázar en Casa de América

Posted in Proyecciones on 19 febrero, 2009 by Mentiras Piadosas
Diego Sabanés y Rodrigo Fresán

Diego Sabanés y Rodrigo Fresán

Antes de su presentación en Buenos Aires, “Mentiras Piadosas” fue proyectada dentro del homenaje a Julio Cortázar, a 25 años de su muerte, en Madrid.  A sala llena y con la presencia de los directores argentinos Eduardo Milewicz y Nicolás Saad, la proyección fue presentada por el escritor y periodista Rodrigo Fresán, quien escribió especialmente para la ocasión unas “Instrucciones para Ver esta Película”.
Entre otras observaciones, el texto comenta:

“Mentiras piadosas es, también, una película inteligente a la vez que ingeniosa. Es admirable el modo en que –amparándose en la categoría de “versión libre”— Diego Sabanés nos invita y nos guía por una suerte de Parque Temático Cortázar.
Bienvenidos a Cortázarlandia.
A la familia como ente narrador y plural (me emocionó ese momento en que alguien dice y corrige “Espero… no… esperamos” sin saber o sabiendo que pone en marcha un mecanismo sin retorno), una familia que comienza siendo claramente cronopia y se va desvaneciendo hasta reducirse a los hermanos de “Casa tomada” que, ahora, deciden quedarse adentro y no dejar que entren los fantasmas desde afuera.
Disfruten de los guiños a conejos, a “Tía en dificultades”, a la ceremonia de tomar o de sacar una foto.
Aprecien el modo en que Diego Sabanés sabe y hace saber –como Cortázar—que el lugar en el que se vive y se muere es, también, un personaje más, un personaje importante.
Y vuelvan a encontrarse con ese inquietante sentimiento, recurrente en la obra de Cortázar: el convencimiento de que todos, tarde o temprano, acaban siendo escritores, autores más o menos buenos de sus propias vidas.”

El homenaje fue organizado el lunes 9 de Febrero por la Casa de América, uno de los principales puntos de encuentro y difusión de la cultura latina en España. Luego de la proyección, se realizó un coloquio entre Rodrigo Fresán, Diego Sabanés y el público presente.

Casa de América, en Madrid.

Casa de América, en Madrid.

La próxima presentación se realizará en otro homenaje a Cortázar, esta vez en Buenos Aires, organizado por el Gobierno  de la Ciudad. Mientras, la película continúa su paso por festivales internacionales.

Por Qué Cortázar

Posted in En Primera Persona on 10 febrero, 2009 by Mentiras Piadosas

 Artículo escrito para el suplemento ETC del diario La República, de San Luis, con motivo del 25º aniversario de la muerte de Cortázar.

Blow Up de Antonioni

Blow Up de Antonioni

Mi primer encuentro con Cortázar no fue en la biblioteca sino el cine. Estaba cursando el secundario y tuve que quedarme en cama por una gripe, en pleno invierno. El viejo ATC daba una película llamada “Deseo de una Mañana de Verano”. Título raro. Y más raras aún las imágenes. Un fotógrafo que espiaba a una pareja en un parque, luego revelaba las fotos y descubría un crimen, o al menos eso era lo que pensaba. Yo no veía ese tipo de películas y estaba lejos de reconocer que era “Blow Up” y de saber quién era Antonioni.

Para ser sincero, entendí muy poco lo que pasaba. Sin embargo no podía dejar de mirar. Y recuerdo esa partida final de tenis, esos mimos pidiéndole con gestos al fotógrafo que les alcanzara la pelota invisible. No podía explicar cómo o por qué, pero en esa escena muda había algo que no se podía nombrar y que quizás por eso resultaba perturbador.  

Hoy creo que el mayor acierto de Antonioni al adaptar tan libremente “Las Babas del Diablo” fue ese: no sólo le puso imágenes; le puso misterio. Y ese misterio inclasificable es lo que más me atrae de la literatura de Cortázar. Ese tajo que se produce como por descuido en cualquier situación cotidiana y de pronto deja asomar otro mundo paralelo, amenazante. Y el desafío que me propuse con “Mentiras Piadosas” era explorar esa línea, ese punto de fricción. ¿En qué momento una mentira repetida y repetida termina por volverse verdad? ¿En qué momento las lágrimas de risa se convierten en tristeza?

 

Como si no tuviera bastante con esto, también me propuse tender un puente hacia otro componente del mundo Cortázar que el cine ha transitado mucho menos: su sentido del humor vinculado a las buenas costumbres. Creo que la mayoría de las películas basadas en su obra (como la trilogía dirigida en los años 60s por Manuel Antín: La Cifra Impar, Circe, Intimidad de los Parques) dejan de lado ese aspecto costumbrista. Yo siempre había sentido que los personajes de algunos cuentos parecían parientes de los de otros. Por ejemplo, la señora de Cinamomo que ayer fue a despedir a La Ñata a la estación (“Observaciones Ferroviarias” de Un Tal Lucas) bien podría vivir en la calle Humboldt (como la familia de “Simulacros” en Historias de Cronopios y de Famas).  

 

Por eso quienes se sientan a ver “Mentiras Piadosas” se sorprenden un poco de que la película comience anunciando una comedia familiar y poco a poco se vaya envenenando hasta terminar en otra cosa medio difícil de definir. Son como dos películas en una; una que degenera en la otra. Si el tránsito se da fluidamente, si por momentos se ríen y de pronto se quedan mudos, entonces habré logrado lo que quería. Le toca a ustedes decidirlo.

 

Y de paso, échenle un vistazo a los cuentos de Cortázar. Seguro que tienen algún ejemplar dando vueltas en casa. Como los buenos vinos, mejoran con el tiempo.